Hace un tiempo escribí un artículo sobre el precio del diseño web, cuánto cobrar o pagar por el diseño de una página web profesional. Me llegaron muchos mensajes de diseñadores web preguntándome cuál era el precio que tenían que cobrar por sus servicios, y mi respuesta era siempre esta: depende. Depende de qué experiencia tengas, depende del lugar dónde vives, depende del tiempo de entrega.. pero sobre todo, depende de algo que está por encima de todo esto y es lo que va a definir tu precio.
Uno de los errores que tendemos a cometer todos es pensar siempre desde nuestra perspectiva. Lo que nosotros necesitamos, lo que nosotros queremos, lo que nosotros valemos. Pero en esto dejamos fuera de juego lo más importante: el otro. Lo que el otro espera, lo que el otro necesita, lo que el otro se lleva. Así, veíamos que lo más importante en el diseño web es despertar emociones que conecten con nuestro público objetivo. Y aquí, una vez hemos conseguido crear esta conexión y se nos pide un presupuesto, hemos de seguir yendo más allá de nosotros mismos.

¿Sabes Cuánto Cobrar?

Hay una campaña muy extendida en Internet que dice esto:
“Cobro por lo que sé, no por lo que hago. No regales tu trabajo“
Si buscas esta frase en el buscador de imágenes en Google te encontrarás un montón de imágenes como esta:
Mi postura al respecto es que no comparto para nada esta idea, aunque entiendo la postura de quienes escriben esto. Hubo una época en que yo aplaudía este lema. ¿Por qué hoy no lo comparto? Porque de mi experiencia he aprendido que lo que importa de verdad no es ni lo que sabes ni lo que haces, sino lo que aportas. ¿Qué beneficio se lleva el cliente gracias a tu trabajo? No tiene ni por qué ser económico, los beneficios se pueden medir de muchas maneras.

Un ejemplo:
Pongamos que fulanito lleva dos años en el paro y está ya desesperado por encontrar trabajo. Ahora yo tengo un don natural para buscar empleo online y, como he trabajado en selección de personal, sé hacerle una web de rechupete con mil consejos extra con los que conseguir emplearse. Gracias a mi trabajo esta persona no sólo consigue un buen empleo, sino que gana fe en si mismo porque yo le he impulsado a creer en sus talentos y además le he dado consejos para las entrevistas.
Ahora vemos a la misma persona que lleva dos años sin trabajo y está a punto de que le desahucien. Y viene Pepito que es un diseñador web de élite, con unos acabados que los flipas, un portafolio de alucine y que tiene por clientes hasta a la Coca Cola. Eso sí, Pepito no tiene ni flautas del mundo de buscar empleo online, no sabe cómo piensan los seleccionadores de personal y además el proyecto le parece de lo más aburrido, lo hace porque este hombre es amigo de su mejor amigo.
Dime, si todas las otras circunstancias coinciden, como lugar de residencia, tiempo de entrega, conocimientos y experiencia de diseño web, etc., ¿a quién le pagarías más con diferencia? No le pagarás al que va de sobrado porque tiene clientes mega grandes y un portafolio que lo flipas, sino al que te va ayudar a conseguir tu objetivo, que es conseguir un empleo en condiciones para que no te embarguen. ¿Ves la diferencia?

Descubre Cuál Es Tu Precio

Dicho esto, tu precio depende de qué capacidad tienes para ayudarme a lograr aquello que yo deseo. Toda web nace por un deseo a satisfacer, desde ganar dinero, a posicionarse como un experto, a crear una comunidad online con la que conectar sin barreras. Tu precio depende de tu capacidad de satisfacer ese deseo, teniendo en cuenta el lugar donde vives, tu experiencia y conocimientos previos.
Así, yo no soy la que más sé de diseño web en el mundo online, peor en cambio mis cursos de diseño web son todo un éxito por mi gran capacidad docente. Se me da bien enseñar, se me da bien conectar contigo en mi manera de hablar y transmitir mis ideas, y eso es lo que define mi precio. Hay mucha gente que sabe mucho más que yo, pero que ni de lejos saben enseñar como yo lo hago. Así, cuando tú compras un curso mío lo que de verdad te importa es cómo yo te voy a preparar para ser un diseñador web profesional, no mi curriculum vitae y experiencia previa.
Cambia el paradigma, al cliente le da igual quién eres, lo que le importa es cómo le ayudas. Se mira tu portafolio porque no te conoce, para ver que no se meta en una camisa de once varas, pero no porque le importe lo que has hecho ni las horas, días, meses o años que has estudiado. A mí personalmente me da igual el curriculum vitae de cualquier profesional, lo que me importa es cómo me ayuda.

Para acabar..

En este artículo hemos visto que lo que de verdad importa es qué beneficio aportas. Piensa siempre en qué obtiene la otra persona de trabajar contigo, qué ventajas ofreces sobre que trabaje con cualquier otro profesional y cómo respondes a sus inquietudes. Si te ha gustado el artículo, te agradeceré enormemente que lo compartas en las redes sociales. Te animo a dejar tu punto de vista al respecto, así como tus experiencias con tus clientes.
Un abrazo!




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